No os pongo cantidades pues irán en función del número de comensales y del tamaño del pan. Mis rebanadas, aunque estrechas, eran grandes y las corté a la mitad y aún así les puse tres buenas rodajas de butifarra; aunque en las fotos no lo parezca, tenían un tamaño majo para un entrante o aperitivo, pero eso es cuestión de gustos, lógicamente. De haber dejado el pan entero, hubiera sido de esas típicas tostas que pides en la barra de un bar para compartir. Un inciso: qué ganas tengo de tomarme una tapita en la barra de un bar y eso que no soy mucho de tapas (las razones para otro día) pero como decía un anuncio de cerveza, creo, hay ganas de bares. Por ahora con responsabilidad sanitaria, con mucha; en un futuro espero que no muy lejano, con otro tipo de responsabilidades más relacionadas con el estómago y el hígado...
Volviendo a la receta, elegid un pan que no tenga la corteza muy dura para que sea más fácil de cortar con cuchillo, pues esta tosta se come mejor con cubiertos, so pena de ponerse uno perdido. También que sea de miga prieta, sin agujeros, para que no escurra el puré de pimiento, al que por cierto, tiene que irle fenomenal unas gotas de salsa tipo Tabasco, que a mí se me olvidó poner, pero está igualmente rica sin ella.
Como esta recetilla la ideé para dar salida a un trozo de butifarra sobrante de unas patatas y sobre todo, a unos huevos de codorniz que compré para otras recetas y los que no usé ya llevaban bastante tiempo rondando por la nevera, pues no es tan fácil encontrarle utilidad a docena y media de huevos de codorniz (vale, son comida, pero son más bien para “monerías”), participo con ella en la iniciativa 1+/-100, desperdicio 0, que Marisa, del blog Thermofan, promueve mensualmente para concienciarnos sobre la reducción al máximo de desperdicios alimenticios y el reciclaje de materiales en general
Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.
pan de miga prieta, cortado en rebanadas
pimiento rojo asado, preferiblemente casero
butifarra blanca fresca, fría
huevos de codorniz
mezcla de cinco pimientas
sal
margarina vegetal
ELABORACIÓN:
Cortar el pan en rebanadas según el grosor que guste y tostar ligeramente en el tostador. Partir en dos, si fueran muy grandes. Reservar.
Disponer en el vaso de la batidora de brazo, el pimiento rojo pelado, sin semillas y sin el agua que hubiera podido soltar al asarlo y triturar con la batidora hasta conseguir un puré fin y homogéneo. Reservar.
Cortar la butifarra fría al bies, en rodajas de dos centímetros de grosor y sin quitar la piel. Utilizar a tal efecto un cuchillo muy afilado, fregándolo entre cada corte y sin secar la hoja. Esto ayudará a cortar la butifarra, al igual que si ésta está fría. Reservar.
Poner un poco de margarina en una sartén y freír la butifarra a fuego medio hasta que esté hecha y tostadita. Cuando la piel se haya encogido, eliminarla con cuidado de no estropear la carne. Sacar a un plato y reservar caliente.
Con la punta de un cuchillo, practicar un agujerito en la cáscara de los huevos. Cortarla con unas tijeras de cocina y disponer cada huevo en tazones separados para facilitar su posterior cocinado. Reservar.
En una sartén antiadherente o plancha eléctrica, poner otro poco de margarina, calentar y cocinar los huevos hasta que estén a nuestro gusto. Sacar a un plato, añadir un poco de sal y reservar.
Untar cada rebanada con el puré de pimiento, colocar encima unas rodajas de butifarra caliente y uno o dos huevos recién hechos, según el tamaño del pan. Espolvorear con una mezcla de cinco pimientas recién molida y servir inmediatamente.
A comer.
