martes, 10 de diciembre de 2019

Rillettes de sardinas en aceite

 
La rillette (femenino y singular, en francés), es, según la Wikipedia, una especie de paté blando y hebroso típico de las ciudades de Le Mans y Tours. Tradicionalmente de cerdo, hoy en día se encuentra elaborada con distintos tipos de carne, incluida la de caza, así como de pescado.
 
Esta de sardinas es probablemente de las más sencillas que se pueden elaborar, además de económica. Para hacerla he leído bastantes recetas, tanto en francés como en español y prácticamente todas son iguales, así que después de varias pruebas, me quedo con ésta que os enseño. La consistencia de la mezcla es untuosa y suave y las sardinas no tienen que convertirse en una pasta, pues una de las características de la rillete es que el ingrediente base (carne o pescado) se encuentra desmenuzado formando hebras que se distinguen perfectamente a la vista y al paladar. Para conseguir esa textura, es importante que el queso sea muy cremoso y ligero pero con consistencia, por lo que no todos los que se comercializan son idóneos.

Se hace en un momento y resulta un entrante diferente y muy rico.

Por cierto, que “rillette” es singular, pero habitualmente se utiliza la palabra en plural, es decir, “rillettes”.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.


INGREDIENTES:
 

1 lata de sardinas en aceite, 90 gr. peso escurrido

30 gr. de queso de untar (tipo Philadelphia) bajo en grasa

10 gr. de cebolleta, incluyendo parte verde
 
1/2 tsp. de zumo de limón

pimienta blanca molida

sal



ELABORACIÓN:
 

Escurrir el aceite de las sardinas, reservándolo para posibles modificaciones de textura. Desmenuzar las sardinas groseramente con las manos y disponerlas en un bol. Si se desea, eliminar previamente la espina central (yo no lo hago).

Picar muy menuda la cebolleta, incluyendo un poco de la parte verde y añadirla a las sardinas. Agregar pimienta blanca molida y sal al gusto, el zumo de limón y el queso de untar. Mezclar con un tenedor procurando no deshacer mucho el pescado.

Si la mezcla resultara demasiado espesa, corregir la textura añadiendo cantidades pequeñas del aceite de las sardinas hasta conseguir una mezcla cremosa y suave.

Introducir en el frigorífico al menos treinta minutos antes de consumir.

Servir acompañado de panecillos tostados, regañás, picos o similar.

A comer.