domingo, 20 de junio de 2021

Crema de cerezas y fresas

Este año ha habido pocas fresas en el mercado, al menos por aquí y han estado caras, por lo que casi no he comprado. Menos mal que aunque la temporada comercial de la fresa esté finalizando, es precisamente ahora cuando empiezan a madurar las fresas de mi huerta, con lo que ganas de ellas no voy a pasar, con permiso de pájaros y hormigas, por supuesto; lo malo es que ya es un poco tarde para traer por aquí recetas con fresas, lo sé. Aún así, todavía se pueden encontrar en la frutería, así que os da tiempo a preparar esta crema, llena de sabor y color.

Es una receta sencilla adaptada de aquí, para la que, sin embargo, hay que tener en cuenta un par de cosillas para que quede rica de verdad, a saber: es necesario que la fruta esté muy madura porque no sólo tendrá mejor sabor, sino que aportará más cantidad de líquido que si no lo estuviera y le dará ese precioso color que veis, que era aún más intenso al natural; del mismo modo, cuanto más madura esté, menos cantidad de azúcar será necesaria para que resulte dulce. Y ya está, tampoco era tan complicado, ¿no?.

Las cantidades de fruta que indico son un poco aproximadas, pues así como las fresas apenas pierden peso al quitarles el pedúnculo, no ocurre lo mismo con las cerezas, que si son como las que he utilizado, pequeñas y con el hueso grande, vienen a tener casi un 50% de merma.

¿La consistencia de la crema? Un poco como una natilla espesa, pero sin su fluidez. Si los conocéis, se parece más a la consistencia de esos postres comerciales con sabor a chocolate tipo yogur. Si os gusta más ligera, reducid la maizena. No aconsejo aumentarla porque perjudicará al sabor.

No os voy a engañar, salen dos raciones pequeñitas, perfectas para matar el ansia de dulce sin pecar demasiado, pero escasas para lo que serían dos raciones normales. Como en mi huerta aún tendré cerezas y fresas durante algunas semanas (otra vez con el permiso de pájaros y hormigas), lo repetiré utilizando algo más de fruta para que salgan dos raciones más grandecitas. Si no se me olvida, actualizaré la entrada.

No la he acompañado con nada para no quitarle protagonismo. Hubiera quedado muy fotogénica con un pegote de nata montada, pero en mi opinión, eso es estropear el postre. También es verdad que la nata montada no me hace mucha gracia, precisamente.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.

INGREDIENTES:

*Para dos raciones pequeñas:

300-350 gr. de cerezas frescas maduras

150-160 gr. de fresas frescas maduras

45 ml. de licor de avellana

25 gr. de azúcar blanquilla

1/4 tsp de azúcar vainillada

8 gramos de maizena (almidón de maíz)

20 gr. de mantequilla

ELABORACIÓN:

Lavar la fruta y eliminar la humedad con papel de cocina.

Quitar los rabillos de las cerezas y deshuesarlas. Para la receta son necesarios 130 gr. de cerezas limpias y deshuesadas, probablemente sobre alguna cereza.

Quitar el pedúnculo de las fresas y cortarlas en dos o tres trozos, según tamaño. Para la receta son necesarios 130 gr. de fresas limpias, probablemente sobre alguna fresa.

Disponer en un cazo pequeño las cerezas, las fresas y el licor de avellana. Tapar y llevar a ebullición a fuego medio. Dejar hervir suavemente machacando la fruta con un tenedor a medida que se ablanda. Cuando toda la fruta esté cocida y blandita, apartar del fuego.

Pasar la mezcla de fruta por un colador de malla fina, presionando la pulpa para sacar todo el jugo. Se necesitan 130 ml. de zumo.

Apartar 50 ml. del zumo y dejar que se enfríe. Una vez frío, disolver la maizena y reservar.

Disponer en un cazo el resto del zumo y añadir los azúcares. Revolver para que se disuelvan, llevar al fuego e incorporar, removiendo para evitar grumos, la mezcla de zumo y maizena y calentar a fuego medio hasta que la mezcla empiece a hervir y espese ligeramente. Apartar del fuego, añadir la mantequilla troceada y remover hasta que se integre por completo.

Seguir removiendo la mezcla hasta que pierda un poco de temperatura y verter en los recipientes elegidos. Tapar inmediatamente con papel film para evitar que se seque la parte superior de la crema. No filmar a piel pues la crema se quedará pegada al plástico.

Dejar enfriar por completo. Llevar al frigorífico al menos dos horas para que termine de adquirir consistencia.

Servir fresca.

A comer.