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lunes, 10 de julio de 2023

Pavo con salsa teriyaki y calabacín

En el pueblo de al lado están de fiestas y mientras redacto esta entrada (domingo por la mañana) oigo el incesante ir de coches hacia la localidad para disfrutar de sus tradicionales “espantes”, un espectáculo taurino de arraigada tradición que mueve a muchísimos aficionados. Y es que, hay que ver el tirón que tienen los toros por estos lares, que ayer era laborable y el tráfico fue el mismo, que yo creo que hay quien se coge el día para ir, pues no todos los espectadores y participantes pueden ser personas que no trabajen los sábados, que no, que aunque se vea mucho jubilado y mucho chaval, también hay mucho personal en edad de trabajar y no todos van a tener jornadas laborales de lunes a viernes, digo yo, que es que si no no me salen las cuentas... O eso, o que hay muchas ganas de fiesta. Ahora que lo pienso, va a ser eso, pues a las cinco y media de la mañana no os hacéis una idea del tráfico que había que venía del referido pueblo, imagino que ya había acabado el baile y mucha gente volvía a sus casas, principalmente supongo que jóvenes pero seguro que también había bastantes talluditos, pues por aquí también tira mucho eso del baile y las verbenas. En esta zona los ayuntamientos reparten el presupuesto municipal para festejos casi por un igual entre los toros y la música, en otras zonas más taurinas, los primeros se llevan el grueso del presupuesto, lo que se nota en la calidad de las orquestas; en cambio, en aquellos lugares donde los espectáculos taurinos son mínimos o inexistentes, echan el resto en las orquestas, existiendo incluso “piques” entre los pueblos por ver quién lleva la mejor y más grande, que no sería la primera vez que no ha cabido el camión trailer en la plaza del pueblo, lugar tradicional de celebración de los bailes, o no ha podido entrar por la estrechez o sinuosidad de las calles y han tenido que estacionarlo en otro lugar y ofrecer allí su espectáculo. Conste que ésto no es una exageración, que me lo han contando personas que lo han presenciado y de las que no tengo razones para dudar de su palabra.

Como tampoco podéis dudar de la mía cuando os digo que este solomillo de pavo ha quedado tremendamente rico. Es la primera vez que uso salsa teriyaki, una salsa de sabor fuerte, dulce y salada a la vez, que nos ha gustado mucho y que no será la última vez que utilice. Como no había cocinado nunca con ella, no me atreví a ponerle demasiada, de hecho lleva poquita, pero la suficiente para darle un sabor distinto al plato, nada dulce ni tampoco salado, pero lo suficientemente sabroso como para no ponerle nada de sal y vaaaleee, ya sabemos que cocino con poca sal, pero mi costillo casi siempre me dice que la comida está un poco sosa y esta vez no se lo pareció.

No os paséis con el punto de cocción del pavo pues si no sólo conseguiréis una carne correosa. Con el tiempo que indico queda perfectamente cocinada, tierna, jugosa y en su punto, pero ante la duda de si está hecha o no, nada más fácil que tomar uno de los trozos y cortarlo para comprobar su interior. El calabacín queda ligeramente crujiente, aportando al plato un contraste de textura muy agradable al paladar.

Aunque el guiso gana algo en sabor con el reposo, el recalentamiento afecta mucho a la textura del pavo y del calabacín, salvo que lo calentéis tan sólo hasta que esté templado. Pero si os gustan las comidas bien calientes, no os lo aconsejo para consumir de un día para otro, pues como es lógico al calentarlo se sigue cocinando, lo que endurece tanto la carne como el calabacín.

Es una receta rápida que no os tendrá mucho rato delante de los fogones, cosa de agradecer en estos días de calor y que con pocos y sencillos ingredientes ofrece un resultado que os dejará con ganas de repetir.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.

INGREDIENTES:

320 gr de solomillo de pavo

60 gr. de cebolla tierna o cebolleta

2 dientes de ajo pequeños o 1 grande

175 gr. de calabacín, preferiblemente de la variedad verde claro

30 ml. de salsa teriyaki

5 gr. de jengibre fresco, pelado

120 ml. de agua

1 tsp de almidón de maíz

AOVE

sal, optativa (no le he puesto)

*Y además:

una prensa para ajos

ELABORACIÓN:

Lavar la carne de pavo y secar con papel de cocina. Eliminar restos de grasas e impurezas y cortar en dados del tamaño de dos bocados. Reservar tapada sobre la encimera para que se atempere.

Pelar la cebolla o cebolleta y cortar en dados de 1-1'5 cm. de lado. Pelar los dientes de ajo, cortar al medio de arriba a abajo y eliminar el germen, si lo tuvieren. Reservar.

Lavar y secar el calabacín. Sin necesidad de pelarlo, cortar en cuñas medianas. Reservar.

Picar el jengibre ya pelado en 4-5 trozos. Reservar.

Llevar al fuego una sartén grande y honda provista de un fondo de aceite de oliva virgen extra. Introducir la cebolla y los ajos cuando el aceite esté caliente y cocinar a fuego medio hasta que la primera empiece a dorarse. Agregar entonces el pavo y el calabacín, subir el fuego a alto y dorar 5 minutos sin dejar de remover. Colocar los trozos de jengibre en la prensa y prensar encima de la carne para no desperdiciar nada de jugo (desechar la pulpa). Cocinar 30 segundos y añadir la salsa teriyaki y 100 ml. de agua, reservando la sobrante.

Bajar el fuego a medio y colocar una tapadera. Cocinar 5 minutos, dando la vuelta a los trozos de pavo a mitad de cocción.

Disolver el almidón de maíz en los 20 ml. de agua reservados e incorporar a la sartén. Mezclar delicadamente, tapar de nuevo y cocinar hasta que la salsa espese, aproximadamente un minuto.

Apartar del fuego y rectificar de sal, si procede (no le he puesto). Dejar reposar tapado tres minutos y servir.

A comer.

domingo, 15 de mayo de 2022

Bocaditos de ensalada de pavo y manzana

”Estás estresada”, “no, no lo estoy”, “te digo que sí lo estás”, “pues te digo yo que no”... ¿Y al final quién tenía razón? Pues este hombre, que hay qué ver la paciencia que tiene a veces conmigo. Y lo que me conoce, que él lo había notado hacía tiempo y yo viviendo en la inopia, sin ser consciente del estrés que tenía encima. En mi defensa diré que ésta no fue una de esas ocasiones en las que tu tranquila y monótona vida se ve alterada de un momento a otro por la causa que sea, causa que es perfectamente identificable como culpable del estrés. No, fue más bien como la piedrecilla que se desliza ladera abajo por una montaña cubierta de nieve y que va cogiendo volumen y velocidad a medida que avanza: a veces te vas cargando de pequeñas obligaciones que consumen tu tiempo y energía, que separadamente son asumibles pero que todas juntas generan una tensión y angustia con la que no siempre podemos y que no identificamos como estrés, porque se ha ido desarrollando lenta y silenciosamente y nos parecen normales el aumento del insomnio, la aparición de dolores “fantasma”, los comportamientos compulsivos... hasta que algo lo hace estallar o alguien te abre los ojos cuando te dice, casi de un día para otro, “cógete un par de días de vacaciones que este fin de semana nos vamos por ahí”. Y así, sin tener nada preparado, haciendo las reservas hoteleras a las once de la noche del día antes de irnos (más estrés, pero éste con gusto) y la maleta aún más tarde, nos escapamos unos días fuera que me hicieron darme cuenta de que él tenía razón y que yo tenía que parar un poco.

Y paré. Paré de todo lo que pude, incluido este rinconcito. Procrastiné también todo lo que pude (un inciso, el corrector del portátil no entiende estresada ni piedrecilla, pero sí procrastiné, que manda narices lo difícil que es decir la palabrita, pero, o el corrector es muy snob o yo una inculta) y no voy a decir que me he quedado como nueva, pero sí bastante apañada, ahora a ver si aguanto hasta las vacaciones de verano, que yo creo que sí, que tres meses sí tiro. Lo malo es que a algunas cosas me está costando volver, como aquí. He pensado tomarme un descanso, para replantearme algunas cosas, pero me he visto a mí misma como el perro que se persigue la cola y me he dado cuenta de que no es el momento. También se me ha pasado por la cabeza echar el cierre, pero finalmente lo he descartado. Así que volveré a daros guerra y a traeros recetas que no sé si le gustan a alguien, pero a mi sí y por eso os las enseño. Como la de hoy, fácil, rica, crujiente y fresquita, que está muy buena servida en un plato, pero aún más dentro de un bollito y si es un poquito dulce, como un croissant o un brioche, mejor que mejor, a mí es un contraste que me chifla.

No la hagáis con demasiada antelación para que la lechuga no pierda el punto crujiente, aunque otra opción es añadirla poco antes de comer. Tampoco la sirváis muy fría pues su sabor es suave y se aprecia mejor si no está recién sacada del frigorífico.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.

INGREDIENTES:

120 gr. de fiambre de jamón de pavo, en un trozo

85 gr. de manzana granny smith, pelada y descorazonada

2 huevos tamaño L, cocidos y sin cáscara

50 gr. lechuga iceberg

25 gr. de cebolleta

1 tbs de eneldo fresco picado, sólo las hojas

60 gr. de mayonesa

60 gr. de queso fresco batido (tipo quark) con 0% materia grasa

10 gr. de ketchup

mini bollitos, mini croissants, rebanadas de pan brioche...

ELABORACIÓN:

Cortar el fiambre de pavo en daditos pequeños, como de medio centímetro de lado y disponerlo en un bol. Añadir la manzana cortada en dados de tamaño similar, los huevos cocidos picaditos y la cebolleta cortada menuda.

Lavar la lechuga, escurrir y secar con papel absorbente. Cortar en tiras de 3x1'5 cm., aproximadamente y añadir al bol.

En un cuenco aparte, mezclar la mayonesa, el queso fresco y el ketchup hasta conseguir una salsa de textura homogénea. Agregar el eneldo y mezclar. Verter en el bol y remover el conjunto hasta que los ingredientes queden distribuidos de forma uniforme. Tapar y llevar al frigorífico durante 30 minutos para refrescar e integrar los sabores.

Sacar de la nevera diez minutos antes de servir para que pierda un poco de frío.

Abrir los bollitos al medio, rellenar con ensalada y servir inmediatamente.

A comer.

jueves, 10 de junio de 2021

Solomillo de pavo con almendras

De sobra es sabido que las averías nunca vienen solas. ¿Que se estropea la lavadora?, pues al lavavajillas le da envidia y también se avería y claro, el secador de pelo no iba a ser menos y gracias que la tostadora anda despistada, que si no, también se apunta al carro... En esta ocasión ha sido el coche. La semana pasada lo sacaba del taller previo abono de una factura de 400 € (todavía me da un perrenque cada vez que lo pienso) y ayer en la tarde me llama A diciéndome que el otro coche lo ha dejado tirado a casi 40 km. de casa y que lo vaya a buscar. Pues esta avería va a ser más gorda, así que la factura del otro coche me va a parecer peccata minuta cuando nos pasen la de éste. El chaval del taller me va a hacer la ola cada vez que aparezca por allí, pues está esperando que le llegue una pieza para otro vehículo que nos tiene que reparar. En mi próxima vida voy a estudiar mecánica del automóvil (o reparación de pequeño electrodoméstico, fontanería o algo similar, nada de Filosofía y Letras, por ejemplo, que con eso no se hace dinero) porque como sigamos así, veo que cuando me llegue la próxima nómina, le voy a dar el sobre al mecánico sin abrirlo.

En fin, que mientras me pienso si busco en la sección de “Anuncios Clasificados” del periódico un segundo empleo o pongo un puesto en la carretera y me dedico a vender el excedente de mi huerta, aquí os dejo un rico solomillo de pavo que he versionado a mi manera de Atrapada en mi cocina, un blog del que hago muchas recetas en casa, algunas tantas veces que las pobres ya no se parecen en nada a la original. Por cierto, última vez que me pongo a hacer fotografías justo antes de comer, pues tener al comensal presionando con la frasecita “anda, deja eso y vamos a comer” (¿y digo yo, cuándo voy a hacer las fotos, cuando te lo hayas comido?) no es nada bueno para la cuestión artística, que el final tiras media docena de fotos de cualquier manera y claro, el resultado deja mucho que desear. Pero el solomillo de pavo estaba rico, de verdad.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.

INGREDIENTES:

1 solomillo de pavo de unos 345 gr.

50 gr. de cebolla

50 gr. de cebolleta

2 dientes de ajo medianos

20 gr. de almendras repeladas

100 ml. de vino blanco verdejo de Rueda (D.O.)

mezcla de 5 pimientas

sal

30 ml. de AOVE

agua

ELABORACIÓN:

Precalentar el horno a 200º C, con calor arriba y abajo.

Lavar el solomillo de pavo y secar con papel de cocina. Eliminar grasas e impurezas y reservar tapado a temperatura ambiente.

Eliminar la capa exterior y raíces de la cebolla y de la cebolleta. Cortar la primera en plumas finas y la segunda en aros de 1'5-2 cm. de ancho. Reservar.

Pelar los dientes de ajo, eliminar el germen si lo tuvieren, partir a la mitad a lo largo y reservar.

Poner el aceite de oliva virgen extra en una sartén pequeña y llevar al fuego. Agregar las almendras cuando esté caliente y freír cuidando que no se quemen. Sacarlas, escurriendo el aceite y reservar.

Freír en el aceite sobrante de la sartén y a fuego medio-alto, la cebolla, la cebolleta y los ajos, hasta que la cebolla y la cebolleta empiecen a dorarse. Sacar a un plato el contenido de la sartén, escurriendo el aceite.

Formar una cama con la cebolla, la cebolleta y los ajos, en una fuente apta para horno. Poner encima las almendras fritas picadas groseramente.

Embadurnar por todos lados el solomillo de pavo con el aceite de la sartén. Sazonar generosamente con sal y la mezcla de cinco pimientas recién molida y disponer en la fuente de horno, encima de la cama preparada. Verter el verdejo alrededor de la carne e introducir la fuente en el horno, colocando la rejilla a media altura.

Hornear 20 minutos a 200º C con calor arriba y abajo, vigilando que no se quede sin líquido y añadiendo un poco de agua si fuera necesario. Dar la vuelta a la carne, añadir un poco más de agua si hiciera falta y hornear otros 15 minutos a 200º C, calor arriba y abajo.

Conectar el grill, subir la rejilla una posición y hornear otros cinco minutos para que tome un poco de color.

Sacar el horno. Dejar reposar cinco minutos y servir con las verduras, las almendras y la salsa de la fuente. Acompañar, si se desea, con un poco de ensalada.

A comer.

jueves, 10 de octubre de 2019

Jamoncitos de pavo especiados


Creo que el despiece de pavo no se ha empezado a comercializar/popularizar hasta hace relativamente pocos años. O por lo menos yo antes no lo conocía. Encontrabas en las pollerías algún pavo en Navidad, junto a faisanes y pulardas, pero fuera de esa época, no era fáciles de adquirir. Y además te vendían el bicho entero, nada de troceado.

En mi cocina ha sido un completo desconocido hasta hace poco, en el que el colesterol le invitó a entrar para hacerle compañía al pollo, ante el casi destierro forzoso del cerdo y de la ternera.

Ante esa tesitura, me dediqué a buscar por la red alguna recetilla para cocinarlo que se diferenciara un poco de cómo cocino el pollo (que al fin y al cabo son primos hermanos, o sea, insípidos) y encontré esta receta de Cocido de Sopa. La he modificado un poco para adaptarla a nuestro gusto personal, pero las diferencias son mínimas. Probadla. Yo ya la he cocinado más de una vez.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.



INGREDIENTES:
 

3 jamoncitos de pavo, unos 770 gr., (peso en limpio)

170 gr. de cebolla

30 gr. de uvas pasas sultanas sin pepitas

150 gr. de manzana granny smith (peso en limpio)

175 ml. de zumo de naranja natural

la ralladura de la piel de una naranja

250 ml de caldo hecho con los huesos de los jamoncitos

1 tbs. de miel

1/2 tsp. de canela en polvo

1/2 tsp. de jengibre en polvo

1/2 tsp. de cúrcuma en polvo

1/4 tsp.  de nuez moscada molida

tbs. de espesante instantáneo para salsas (marca Maizena)

pimienta negra molida

AOVE

sal

1-2 pimientas de cayena frescas o guindillas (opcional)



ELABORACIÓN:
 

Lavar y secar los jamoncitos de pavo. Quitar la piel y desecharla y deshuesar. Eliminar todos los tendones duros y cortar el pavo en dados grandecitos. Colocarlo en un bol, añadir el zumo de naranja, tapar y dejar macerar en sitio fresco un mínimo de una hora.

Disponer en la olla a presión los huesos de los jamoncitos, añadir 500 ml. de agua y si se desea, alguna verdura para enriquecer el caldo. Cerrar la olla, llevarla a ebullición y cocer 15 minutos contados desde que suba la válvula. Esperar a que la olla pierda la presión por completo antes de abrirla, desechar los huesos, colar el caldo y desgrasar. Apartar 250 ml. y congelar el resto del caldo para otras preparaciones.

Pelar la cebolla y cortarla en plumas finas. Reservar.

Pelar y descorazonar la manzana. Cortarla en dados y reservar tapada para que no se oxide.

Lavar y secar la piel de naranja. Rallarla con rallador fino y reservar tapada para que no se seque.

Pasado el tiempo de maceración, escurrir el pavo, reservando el líquido y espolvorearlo con sal y pimienta negra molida al gusto.

Poner a calentar una sartén honda y lo suficientemente grande como para que quepa toda la carne, con un fondo de aceite de oliva virgen extra. Saltear por tandas y a fuego fuerte el pavo. Sacar a un plato y reservar.

En la misma sartén y añadiendo más aceite si fuera necesario, pochar la cebolla a fuego suave hasta que esté transparente. Añadir la manzana y rehogar un par de minutos, removiendo con cuidado para no deshacerla.

Añadir a la sartén todas las especias, la ralladura de naranja, la miel, las uvas pasas, el líquido de maceración del pavo, el caldo hecho con los huesos, el pavo reservado y el jugo que haya podido soltar. Tapar y cocer a fuego medio 25 minutos o hasta que esté tierno. A falta de 5 minutos para terminar la cocción, apartar una tacita de la salsa, añadir el espesante instantáneo, diluirlo y agregarlo de nuevo a la sartén. Remover delicadamente ésta para distribuir la salsa, subir el fuego y cocer destapado hasta la finalización del tiempo. Rectificar de sal y si gusta el picante, lavar, secar y picar fino una o dos pimientas de cayena frescas o guindillas, distribuir por encima y servir.

A comer.


viernes, 10 de mayo de 2019

Timbal de pavo y berenjena


Le he robado descaradamente esta receta a Marisa, aunque para que no fuera exactamente igual, le he hecho algunos cambios: he utilizado pavo, he cambiado el vinagre (el que ella usa no lo encontré en ninguna tienda) y las especias y he eliminado el tomate, porque así, crudo, mi pareja sólo lo tolera en mi plato y en el pastel de calabacín. No tengo cocotte, así que he adaptado la forma de cocinar a mis utensilios. Pasaros por el blog de Thermofan para ver su receta.

El guiso ha quedado muy bueno aunque para otra vez eliminaré el maíz, porque la verdad, a mí el maíz ni fu ni fa. Imagino que estará mejor con maíz natural, pero es que tampoco me convence y sabía que si lo compraba el que no utilizara corría el riesgo de acabar en la basura y eso sí que no.

Queda un poco escaso de salsa y es una lástima, porque está realmente buena.

La mezcla de especias cajún la compré a granel, así que no puedo decir qué lleva, aparte de sal (que supongo usa el fabricante como antiapelmazante) y algún componente picante. Para quien quiera saber algo más sobre la mezcla de especias cajún y sobre la comida cajún, puede leerlo aquí.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.


INGREDIENTES:


500 gr. de jamoncitos de pavo (peso en limpio)

2 dientes de ajo medianos

80 gr. de maíz en conserva

10 ml. de crema de vinagre balsámico de Módena (I.G.P.) con frambuesa

90 gr. de pimento rojo asado

1 yogur natural desnatado sin azúcar

30 ml. de nata para cocinar (18% materia grasa)

135 gr. de berenjena

1 tsp.  de mezcla de especias cajún

sal y AOVE


ELABORACIÓN:


Cortar la berenjena en rodajas de medio centímetro, aproximadamente. Disponer la berenjena en un plato formando capas, añadiendo sal a cada una de las capas y dejar que sude al menos media hora para que pierda amargor. Pasado ese tiempo, lavar bajo el grifo y colocar en un escurridor. Reservar.

Si no lo estuvieran, deshuesar los jamoncitos de pavo. Eliminar la piel y los tendones y limpiar de grasas. Partir en trozos cuadrados regulares de unos cuatro centímetros de lado. Salar y reservar.

  • Los huesos del pavo no se tiran (la piel y tendones, sí). Colocarlos en la olla rápida junto con 400 ml. de agua y sin sal y cocer durante 15 minutos contados desde que suba la válvula por completo. Dejar que pierda toda la presión antes de abrir, colar el caldo, dejar que se enfríe, desgrasar, introducir en un recipiente apto para el congelador, etiquetar y congelar. Yo no le pongo ni sal ni ninguna verdura para que así tenga un sabor más neutro y no entre en conflicto con el sabor del guiso en el que lo vaya a utilizar.

Pelar los ajos, quitar el germen si lo tuvieran y laminar. Reservar.

Escurrir el agua de vegetación del maíz. Reservar.

Poner un fondo de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia. Cuando alcance temperatura, añadir el pavo y dorar ligeramente. Agregar el maíz escurrido, los ajos picados y la crema de vinagre de frambuesa, tapar y cocer 25 minutos a fuego suave.

Precalentar el horno a 200º C con calor arriba y abajo.

Sacar el pavo a una fuente de horno tipo Pirex con tapadera o una cazuela con tapadera que pueda ir al horno. Reservar tapado para que no pierda temperatura.

Batir el yogur y añadirlo a la sartén donde se cocinó el pavo. Agregar la nata y las especias cajún y desglasar los jugos. Rectificar de sal e incorporar el conjunto a la fuente del pavo.

Secar la berenjena con papel de cocina y colocarla encima del pavo en una o dos capas (dependerá del tamaño de la fuente y del número de rodajas). Disponer el pimiento asado encima, rociar con un hilo de aceite de oliva virgen extra crudo, tapar la fuente o cazuela e introducir en el horno a media altura. Cocinar durante 25 minutos. Comprobar el punto de cocción con una brocheta, dejándolo unos minutos más si todavía no estuviera tierno.

Emplatado:

Disponer en cada plato una rodaja de berenjena. A continuación colocar pimiento rojo y pavo, otra rodaja de berenjena, pimiento y pavo y finalizar con berenjena. Salsear y servir.

O más sencillo: presentar el pavo con su salsa acompañado de unas rodajas de berenjena y unos trozos de pimiento.

A comer.