martes, 30 de junio de 2020

Crema agria ligera casera


Herniada me he quedado hoy con la receta. Qué trabajazo, por favor... El de encender el ordenador, editar las fotos y escribir la entrada, porque lo que es la receta, se puede calificar de “esfuerzo: -2”. Pero como pretender encontrar crema agria en algún supermercado de aquí es una utopía, toca hacerla en casa, aunque el trabajo sea equiparable a abrir un frasco de conserva. Bueno, ni eso, que hay tarros que me ha costado abrir mucho más que hacer la crema agria.

Supongo que sabréis lo que es la crema agria (o sour cream): no es más que nata fermentada con bacterias lácticas. La versión casera y facilona es la que os enseño aquí y que he tomado de esta receta de Directo al Paladar.

Según he leído por ahí, a mayor porcentaje de grasa en la nata, antes y más espesará la crema agria. El método para hacerla es el mismo, evidentemente. En cualquier caso, supongo que según qué nata se utilice, habrá una gran diferencia en el resultado y no sólo como consecuencia el porcentaje de grasa que contenga: parece ser que es infinitamente mejor la obtenida a partir de nata fresca, pero volvemos a la misma, hay que arreglarse con lo que se encuentra por aquí en formato doméstico y ésta suele ser pasteurizada. Digo formato doméstico porque sí he visto nata fresca, pero en envases para hostelería de un litro ¿y dónde voy yo con tanta nata, a la que, por otra parte, no soy excesivamente aficionada?. Así que nos apañamos con esos bricks pequeños y asunto arreglado. Total, tampoco he probado nunca la nata agria auténtica con lo que no sé a qué sabe y me vale perfectamente este sucedáneo hecho en casa.

Os preguntaréis a qué sabe. Pues recién hecha tiene un sabor más suave que el de la nata y ligeramente ácido, pero al día siguiente, la acidez es más sutil y su sabor recuerda al de el queso de untar aún teniendo un deje a nata.

La nata agria o sour cream, se utiliza en muchísimas recetas europeas y americanas, sobre todo en repostería. Ahora bien, para ese uso, es aconsejable prepararla con nata con un 35% de materia grasa (la de montar) porque el resultado es bastante diferente. Yo la quería para elaboraciones saladas y necesitaba una textura más ligera.

Un consejito: no batáis mucho la nata, es suficiente con removerla con una cuchara para integrar el zumo de limón y la sal. Si estáis utilizando nata con un 35% de materia grasa y os emocionáis batiendo como hice yo, se os cortará la mezcla, se separará el suero y obtendréis algo que se supone que es mascarpone pero que sabe a mantequilla y tiene una textura (a temperatura ambiente) deliciosamente sedosa (foto-testimonio más abajo). Si sentís curiosidad, haced la prueba: batid la mezcla con unas varillas manuales hasta que adopte una apariencia granulosa (ojo, que tarda poco), eso indicará que ya empieza a separarse el suero (el famoso y fantasmal buttermilk) de la materia grasa. Seguid batiendo: al principio la parte sólida se quedará hecha un pegote dentro de las varillas y en el fondo del recipiente quedará la parte líquida. Escurrir ésta a otro cuenco, colándola al propio tiempo para que no caiga nada de materia sólida. Poner toda la materia sólida en el colador y presionar con una cuchara para que siga soltando suero. Cuando ya no escurra nada de líquido, devolver el contenido del colador al bol donde estabais batiendo y continuad dándole con las varillas, se volverá a pegar a ellas. Poco a poco, la mezcla irá desprendiéndose de las varillas y pegándose a las pareces del bol, a la vez que se vuelve muy sedosa, con una textura parecida a la de la mantequilla a punto pomada. Batid un poco más hasta que esté homogénea, volcar en un recipiente y distribuirla intentando que no queden bolsas de aire. Cerrar y conservar en el frigorífico. Yo la he utilizado después en sustitución de la mantequilla. El suero no lo pude usar porque al recoger los trastos de la sesión de fotos, le dí un golpe al frasco y se fue todo el contenido a paseo.

Venga, a lavarse las manos y a cocinar.


INGREDIENTES:


100 ml. de nata con un 18% de materia grasa (de la de cocinar), a temperatura ambiente

7 ml. de zumo natural de limón filtrado, a temperatura ambiente

una pizca de sal


ELABORACIÓN:


Disponer en un bol la nata y agregar el zumo de limón. Remover con una cuchara, tapar y dejar reposar 30 minutos en un lugar cálido para que espese. Lo hará ligeramente.

Añadir una pizca de sal, volver a remover con la cuchara para integrarla y verter en un frasco que cierre bien. Colocar la tapadera y llevar al frigorífico; seguirá espesando.

Esperar al menos cuatro horas antes de consumir, o mejor aún, toda la noche. Eso hará que la crema coja cuerpo, aumente de volumen y afine el sabor.

Sacar del frigorífico y utilizar en la forma que requiera la receta.

A comer.