lunes, 6 de noviembre de 2023

Pimientos rellenos de arroz y carne

Hablando un día con unas amigas les comenté que tenía un blog de cocina. La más joven (29 años) enseguida dijo “qué bien, ¿y se te ve en los vídeos?”, a lo que contesté “uy no, por favor, me moriría de vergüenza; el mío es un blog antiguo, de los de foto y leer”, a lo que mi otra amiga (joven pero unos 14 años mayor) dijo “esos son los que me gustan a mí”. En un instante me reventó en la cara la diferencia generacional. Mi amiga A (la más joven), pertenece a una generación en la que todo es visual y muy rápido, no hay tiempo para leer, es echar un vistazo a una cosa y pasar enseguida a la siguiente. Mi amiga M (la menos joven pero a la que le llevo más de 10 años), es de una generación digamos, intermedia, también bastante visual pero más calmada, sin tanta prisa por pasar al minuto siguiente, pero ya enganchada a las nuevas tecnologías, a internet y al móvil. Y yo represento a la generación que, aún usando (y mucho) internet, móvil y ordenador, disfruta leyendo, sin prisas; no soporto ese estrés por saltar de un vídeo a otro, no me atraen nada las RRSS y tengo una PDA como la de Concha, del blog De Buena Mesa (pinchad en el enlace si queréis saber a qué me refiero). Y un montón de recetas en papel, sobre todo de los platos que hacía mi madre, que ahora, al estar sola, la mujer ya no guisa tanto, menos cuando nos juntamos todos, que le falta tiempo para ponerse el delantal y meterse entre fogones y es que cocinar no le cansa, bueno, cuando acaba sí, que ya son 80 años y aunque está mejor que yo, ya no es una chavala, pero mientras anda entre ollas y sartenes, el cansancio se queda fuera de la cocina.

A esas recetas pertenece la de hoy. Estos son los pimientos rellenos por excelencia de mi madre. Recuerdo perfectamente acompañarla al mercado y ver cómo escogía los pimientos del tamaño adecuado, todos iguales para que quedaran con el mismo punto de asado y verdes, siempre verdes. Y hacía muchos a la vez, todos los que le cabían en la bandeja del horno, porque nos encantaban.

Mi intención era haber utilizado pimientos verdes, pero cuando salí a la huerta a cortarlos, no había ninguno del tamaño adecuado, ni verde, ni rojo, que también se pueden usar éstos, como hace mi hermana, aunque me gustan menos. En cambio había amarillos a montones y decidí probar, pues nunca los había usado en esta receta. La verdad que nos ha gustado mucho el cambio, pues no son tan dulzones como los rojos y saben más a pimiento que los verdes.

Es una receta que aunque parezca larga, no entraña ninguna dificultad, salvo encontrar los pimientos de tamaño adecuado. Se pueden utilizar pimientos grandes, por supuesto, de hecho son los que usa mi hermana, ella sirve medio pimiento por persona y es más que suficiente, pues llevan mucho relleno. Yo los prefiero más pequeños, como los hacía mi madre. Seguramente habréis visto en el súper unos paquetes que tienen un pimiento de cada color (verde, amarillo y rojo), esos tienen un tamaño muy apropiado para esta elaboración.

Congelan muy bien, así que ya que nos metemos en faena, merece la pena hacer mucha cantidad, ahorrando de este modo tiempo y energía, pues el horno, que es lo que más consume, gasta la misma electricidad para cuatro pimientos que para doce. En mi caso los congelo de dos en dos con un poco de salsa y después los caliento a potencia media en el microondas. Quedan estupendos y vienen fenomenal cuando se trabaja fuera de casa.

Por cierto, la anécdota es verídica, no un chascarrillo introductorio de la entrada.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.

INGREDIENTES:

10 pimientos amarillos de 8 cm. de largo, aprox.

200 gr. de cebolla morada

1 diente de ajo grande

3 tbp de perejil fresco picado, sólo las hojas

200 gr. de beicon ahumado

500 gr. de carne picada de ternera

150 gr. de arroz redondo

140 gr. de salsa de tomate espesa

2 tsp de tomate concentrado

1 pastilla (10 gr.) de caldo concentrado de carne

200 ml. de agua

1/4 tsp de pimienta blanca molida

sal

AOVE

ELABORACIÓN:

Sacar la carne del frigorífico y dejar sobre la encimera, tapada, para que se atempere.

Lavar los pimientos. Practicar un corte alrededor del pedúnculo, sacarlo con cuidado de no romperlo porque luego se va a utilizar como “tapón” y cortar la parte blanca y semillas adheridas a él. Limpiar el interior de los pimientos de semillas y tripas, en la medida de lo posible. Manipularlos con cuidado para que no se rajen. Reservar cada pimiento con su tapón.

Quitar raíces y capa externa de la cebolla y picarla muy menuda. Pelar el ajo, eliminar el germen y picar pequeño. Lavar, secar y picar groseramente las hojas de perejil. Reservar.

Cortar el beicon en trozos pequeños. Dejar de lado.

Mezclar en un cuenco la salsa de tomate y el tomate concentrado. Reservar.

Llevar al fuego una sartén grande y honda con un fondo de aceite de oliva virgen extra y calentar. Rehogar a fuego medio la cebolla, el ajo y el perejil hasta que la primera esté blanda. Agregar el beicon y rehogar 5 minutos.

Separar someramente la carne y añadir a la sartén. Rehogar el conjunto justo hasta que la carne picada cambie de color, removiendo y separando la carne continuamente. Agregar en ese momento el arroz y rehogar un minuto. Añadir la mezcla de salsa de tomate y tomate concentrado, la pimienta blanca y sal al gusto. Mezclar, cocinar un minuto más, apartar del fuego y dejar templar.

Precalentar el horno a 200º C (392º F), con calor arriba y abajo.

Rellenar los pimientos con la ayuda de una cuchara. Golpear delicadamente la base de los pimientos para que se asiente el relleno. Colocar a cada pimiento su tapón y ponerlos, tumbados, en una fuente honda apta para horno,

Separar un poco de los 200 ml. de agua en una taza y calentar en el microondas. Disolver en el agua caliente la pastilla de caldo desmenuzada, añadir el contenido de la taza al resto del agua, así como 30 ml. de aceite de oliva virgen extra y regar los pimientos con este caldo.

Introducir la bandeja de los pimientos en el horno, colocándola a media altura. Hornear a 190º C (374º F) con calor arriba y abajo, durante 30 minutos. Con mucho cuidado, dar la vuelta a los pimientos y hornear otros 30 minutos, vigilando siempre el nivel de líquido, añadiendo agua si fuera necesario (yo no lo hice).

Dejar reposar fuera del horno 5 minutos y servir.

A comer.

14 comentarios:

  1. Buenas noches Isabel, antes de nada, gracias por la mención, eres un cielo.
    Me pasaría horas leyendo tus entradas, porque en su mayoría, me identifico mucho con las cosas que nos sueles contar. Hoy sobre todo, por el hecho de la lectura, siendo una lectora empedernida, no concibo la vida sin leer a diario, y no precisamente en redes, sino libros y artículos interesantes, de todo tipo, mis gustos literarios son muy diversos, pasando por la cocina. Lo de los vídeos tampoco es lo mío, veo solo los que realmente considero están hechos con contenidos de cálidas, que son pocos, porque eso de ver una escena de minutos interminables, donde alguien te cuenta cómo remover un guiso, o pelar un tomate, me enerva,, jajaja…., lo de los vídeos, lo he minimizado a IG, y solo por entretenimiento, prefiero escribir, es lo que me gusta, pero claro, exigir que quien nos visita, se interese por lo que escribimos, eso es harina de otro costal, porque a veces intuyes, por el tipo de comentario que te dejan, que ni siquiera se han leído la receta en profundidad, cuanto más la entradilla completa, en fin, como le digo a mi marido, yo lo hago porque es mi modo de expresarme, otra cosa es que interese a alguien.
    Los pimientos rellenos me encantan, hace tiempo que no los hago, precisamente por no encontrar el tamaño adecuado, para rellenar elijo pequeños de la variedad pony, no sé si se escribe así, también utilizo unos pequeños de colores, que tengo publicados, y quedan muy finos en la presentación, aunque a mi me gustan todos, pero prefiero los rojos, los tengo publicados, si tuviera la suerte de tenerlos en el huerto, te aseguro que no pondría reparos, fueran del color que fueran.
    Habitualmente lis relleno de carne solo, pero con arroz deben estar riquísimos, no hay más que ver los tuyos, además tomo nota de hacerlos en el horno, porque me parece ideal, seguro quedan perfectos, nunca los he probado asados en horno.
    Qué suerte tienes de tener a tu madre tan dispuesta, yo echo a la mía de menos cada instante del día, por muchas cosas, pero también por su cocina, pues aunque mi padre y mi hermano me dicen que cocino igual, ella lo hacía todo mucho más rico.
    Creo que unos pimientos rellenos para un menú de domingo, son el plato perfecto.
    Besos y feliz semana.

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    1. Uy Concha, no tienes porqué darlas, con lo que me río cada vez que te leo lo de la PDA, jajaja... Me sonrojas y a la vez me alegra mucho que disfrutes leyéndome. Esa es siempre mi intención, que os resulte interesante lo que escribo o al menos entretenido, aunque lógicamente cada uno tiene sus gustos y entiendo perfectamente a quien pasa de leer las entradas y salta directamente a la receta. No lo critico, ni mucho menos, pues aunque espero que alguien lea mi blog al otro lado de la pantalla, muchas veces escribo para mí, es como un diálogo interior al que invito a los demás a que de alguna manera participen en él. No sé si me explico.
      La verdad que lo más complicado de esta receta es encontrar los pimientos del tamaño adecuado, por eso comento lo de los paquetes de pimientos tricolores, porque por tamaño, aunque son algo más grandes que los que he usado yo, van también muy bien para esta receta.
      Prueba a hacerlos con arroz. Éste absorbe todo el sabor de la farsa y queda muy rico.
      La verdad que sí, además ya se le van notando los años y soy cada vez más consciente de lo frágil que es. Cuando cierra la casa del pueblo y se va a la ciudad a pasar el invierno, tardo en acostumbrarme a no verla todos los días.
      Un beso.

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  2. Ottimi questi peperoni ripieni, molto gustosi!!

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    1. Inoltre, sono anche molto facili da realizzare, anche se richiedono un po’ di tempo, ne vale la pena.

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  3. Querida Isabel. No hace mucho hablé yo en el blog de lo mismo pero en general, sin referirme a personas concretas. Es una lástima que esté ocurriendo este cambio. La vida ahora es a través de la pantalla de un móvil cuanto más caro mejor y a velocidad de vértigo pero no sólo pasa en la cocina por desgracia.
    Hoy mismo le he enviado un vídeo a mi hijo, que por cierto cocina muy bien y borda alguna receta tradicional y no era de política, pero lo ha visto 5 segundos y por el inicio ha pensado que el tema no le interesaba y no ha llegado ni a saber de qué iba. Me ha enfadado porque era sobre la maravillosa noticia de que en tan sólo 24 h se realizaron hace muy poco un montón de trasplantes en España. Ni se ha enterado. Le he reprendido pero dará igual porque viven así, sin leer y sin ver un vídeo entero porque lleva tiempo y si piensan que el tema no es de su interés, pasan. Triste porque no está educado así.
    Seguimos con el blog y la mayoría somos gente que comparte el gusto por la lectura, redactar con ilusión la entrada, amamos la cocina, en especial la casera, familiar, tradicional...
    Yo disfruto leyéndote y me alegra que puedas disfrutar de una madre con salud y de sus recetas.
    En casa se hacían pimientos rellenos de arroz, pero no tienen nada que ver con los que hay por las redes, es una receta muy valenciana que mi madre hacía en vez de con algo de carne, con bacalao. Para mí, preferida y nada fácil. La tengo en el blog.
    El que hayas escogido de tu huerta pimientos amarillos de tamaño parecido alegra la vista y me parece una idea perfecta. Sí que compré una vez unos amarillos muy pequeños y los rellené, pero verdes sólo de tortilla.
    Tengo tantos años el blog que si te digo que todo está allí, te aburres.
    Sigue compartiendo tu cocina y tus vivencias, de eso se trata nuestro gran trabajo en el blog y mientras tengamos ilusión y ganas, si nada ni nadie lo impide, nos enriquecerá la vida.
    Besos y feliz semana.

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    1. Hola Marisa. La vida cambia, es lo normal y cada vez se mueve más deprisa, siempre ha sido así aunque ahora lo hace a velocidad de vértigo. El problema que veo es que tanta velocidad impide centrarse en nada y no sé si al final eso no llevará a una sensación de frustración perpetua. Supongo que en algún momento frenaremos, seguro, porque nos daremos cuenta de que nos estamos perdiendo algo de la vida, no sé qué, pero lo perdemos. Espero que ese tiempo no esté muy lejos.
      A veces no es que disfrute de mi madre, "abuso" de ella, pues cuando está en el pueblo aprovecho para pedirle que cocine platos que yo no hago, normalmente porque en casa sólo los como yo y suelen ser guisos que no se hacen en pequeñas cantidades, como un potaje, por ejemplo. Y ella tan contenta, pues al estar sola tampoco hace determinados platos y así, "abusando" yo, disfrutamos las dos.
      Nunca he rellenado los pimientos verdes con tortilla, aunque sí los he comido y me encantan. Es una de las miles de recetas que tengo pendientes de hacer.
      Seguiremos escribiendo, para deleitarnos en la escritura, en la lectura y en compartir experiencias, recuerdos y ricos platos. Y para cultivar amistades virtuales.
      Un beso.

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  4. Isabel, te leía y me sentía reflejado, a veces cuento que tengo un blog de cocina y hoy en día casi que te miran casi como un bicho raro. En piscina, mi mujer le comentó a una chica de 18 años que yo tenía un perfil de Instragram donde compartía recetas y hacía sorteos, y lo primero que le preguntó es que si hacía vídeos, como le dijo que no pues ni le interesó. Por cierto, ahora sí que me he puesto las pilas y de vez en cuando comparto algún vídeo de alguna receta, pensé que renovarse o morir... De todas formas, para mí el blog es algo distinto, le tengo una especie de cariño que no le tengo a Instagram, por muchos seguidores que tenga. Pero bueno, de alguna forma una cosa complementa a la otra.

    En cuanto a la receta, las de las madres siempre son las mejores, yo a veces copio las suyas, pero no me salen igual, o le pregunto y ella a sus 92 años me explica sus recetas como si las estuviese haciendo. En fin, veo que de todas maneras tú le diste tu toque personal con los pimientos amarillos, y lo de congelarlos nunca se me ha ocurrido

    Abrazos

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    1. Hola Javier. También mi amiga perdió enseguida el interés, las cosas son así. Lo de hacer vídeos ni me lo planteo, ni sé, ni tengo tiempo ni medios y sobre todo, no tengo ganas, así que seguiré siendo un dinosaurio, por desgracia condenado a la extinción porque o mucho cambian las cosas o con lo de capa caída que están los blogs, no sé el tiempo que nos queda.
      Tampoco las recetas de mi madre que replico en casa me salen igual, pero eso es normal, cada uno imprimimos nuestro toque personal a lo que guisamos, un poco más de cebolla, un poco menos de sal, un diente de ajo que no pones... Aunque parezcan pequeñas modificaciones pueden suponer grandes diferencias. ¿O acaso conoces a dos personas a las que le quede idéntica la tortilla de patatas? Yo no.
      Un abrazo.

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  5. Lo de ¿no haces videos? me lo han preguntado mucho cuando saben que tengo un blog, es como que lo de leer/escribir está obsoleto, qué pena!
    Estos pimientos además de bonitos tienen que estar tremendos. Yo también tengo unas cuantas recetas de mi madre y de mi abuela que no quiero que se pierdan, aunque como bien dices le imprimimos nuestro toque y salen algo diferentes, pero en esencia son suyas.
    Besos guapa!

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    1. Hola Mariam. Ahora la gente no quiere tomarse el tiempo de leer, sólo quiere información visual rápida, muchas veces les vale con una idea general para pasar enseguida a otra cosa. Sí, es una pena.
      Tienes razón, aunque le demos a las recetas de madres y abuelas nuestro toque, siempre serán suyas, por eso me gusta indicarlo cuando traigo alguna receta de ellas, como estos pimientos que en verdad están muy ricos.
      Un beso.

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  6. Isabel firmo como míos tus comentarios. Cuando busco en las redes una receta concreta y sólo encuentro videos me fastidia, me gusta leer las recetas y jamás me he planteado hacer un video, claro que nunca se puede decir de esta agua no beberé. Es verdad que la generación de nuestros hijos y... nietos se mueven con otras preferencias, pero yo como ya te he dicho disfruto con las recetas en las que el autor deja sus vivencias en los comentarios, ¿será porque aunque aún no sea muy consciente soy muy mayor?. La receta me ha encantado, entiendo bien el tamaño de los pimientos en cuanto has hecho referencia a esos que vienen envasados de tres colores. Y lo de hacer la cantidad que quepa en el horno, también, ahorras tiempo y energía. un beso

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    1. Hola Pilar. No, no creo que sea porque seamos mayores, yo creo que es que porque valoramos otras cosas, como el leer pausadamente una receta a la vez que en nuestras cabezas la guisamos y hasta probamos, que eso con un vídeo no se puede hacer, son demasiado rápidos para desarrollar esas sensaciones o como el conectar de alguna manera con la persona que escribe los post, en los que va dejando miguitas de su personalidad que nos ayudan a conocerla mejor. No digo que los vídeos no sean útiles, sobre todo cuando se trata de técnicas o texturas, pero más allá de estas ocasiones, prefiero una receta escrita y si viene precedida por una entrada, mejor aún; es lo bonito de los blogs.
      Me alegra que te haya gustado la receta, no es nada complicada y quedan muy ricos.
      Un beso.

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  7. Oh wow, looks so yummy! Thanks for sharing the recipe.

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