sábado, 30 de enero de 2021

Níscalos con nata y beicon

¿Alguien por ahí está con teletrabajo? Yo era tremendamente reacia pero con la que está cayendo, pues qué queréis que os diga, he terminado claudicando y lo solicité hace seis semanas. Sigo siendo reacia, la verdad, porque siempre me ha costado desconectar del trabajo y en épocas en el que éste es mayor, si ya hago horas en la oficina, miedo me da cuando pueda hacerlo desde casa. Ya sé qué me vais a decir, que hay que separar la vida personal de la profesional, que hay que marcarse un horario y no salirse de él, que hay que mantener las mismas rutinas que cuando vamos a la oficina... sí, la teoría me la sé, pero veo lo que hacen los compañeros que ya tienen teletrabajo y ¿conocéis el refrán “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar? Pues eso.

Además en mi trabajo hay muy buen ambiente y pasamos ratos realmente divertidos, sobre todo a última hora de la mañana, cuando ya vamos cansados y nos cuesta más concentrarnos y parece que estamos esperando a que alguien diga una tontería para desconectar un momento, desbarrar, reírnos y retomar el resto de la jornada con más ánimo. Por otro lado, ahora que sólo salgo de casa para ir a trabajar o a hacer la compra, es el único momento del día en el que socializo (familia aparte), con nuestras mascarillas, geles, mamparas separadoras y distancias de seguridad incluidas (siempre que estemos todos sentados, que en cuanto alguien se levanta de la silla adiós distancias pues la oficina es bastante pequeña). Y aunque en casa no necesite, evidentemente, todas esas medidas de seguridad y pueda sentirme más cómoda, la compañía de mis cuatro paredes no me reconforta tanto como la de mis compañeros.

En fin, que ya os contaré qué tal me va, cuando me lo concedan que todavía sigo esperando, aunque mi intención es sólo trabajar desde casa en el supuesto de que nos confinen, porque sé que a la vuelta estará todo mi trabajo esperándome encima de la mesa y entonces del patatús, sí tendré que quedarme en casa.

Y mientras teletrabajo o no, os traigo una receta muy fácil de níscalos, que aunque sé que su temporada se ha acabado, seguro que alguien hace como yo y tiene algunos en el congelador. Aún me quedan varias recetas en el tintero que seguramente se van a quedar para el año que viene, pero ésta no quería dejarla. Es una receta sencilla, fácil y sabrosa. Si no tenéis níscalos congelados, apuntadla para cocinarla el año que viene, os gustará seguro.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.

INGREDIENTES:

575 gr. de níscalos

120 gr. de beicon ahumado cortado en bastones

70 gr. de nata con un 18% de materia grasa

1/4 tsp de pimienta negra molida

50 ml. de agua

sal

AOVE

mezcla de cuatro quesos rallados

ELABORACIÓN:

Lavar bajo el grifo con un hilo de agua y uno a uno los níscalos, frotándolos con un cepillito para eliminar la suciedad y cortar la parte terrosa del pie, si la tuvieran. Ir colocándolos en un escurridor. Una vez limpios y escurridos, cortar en cuatro, seis u ocho trozos, según tamaño y reservar.

Disponer un fondo de aceite de oliva virgen extra en una cazuela y calentar. Cuando alcance temperatura, agregar el beicon y freír a fuego medio, removiendo. Cuando empiece a dorarse, añadir los níscalos, sal al gusto y la pimienta negra molida, subir el fuego a fuerte y rehogar un minuto, incorporar el agua, tapar, bajar el fuego y cocinar 20-25 minutos o hasta que los níscalos estén tiernos.

Destapar la cazuela y reducir la salsa hasta que queden un par de cucharadas. Apartar del fuego, dejar que pierda un poco de temperatura y añadir la nata, remover y devolver al fuego, levantar el hervor y cocer a fuego medio hasta que la nata reduzca y espese ligeramente.

Rectificar de sal si procede y servir inmediatamente, junto a la mezcla se quesos rallados para que cada comensal se sirva a su gusto.

A comer.