miércoles, 1 de junio de 2022

Carrilleras ibéricas en salsa de cerveza y paté, en olla lenta de Lidl (slow cooker)

Sigo haciendo pruebas con la olla lenta. Hasta ahora los éxitos están equilibrados con los fracasos, ya que aunque su manejo es sencillo pues tiene el mecanismo de un colador, bien es cierto que para obtener los mejores resultados hay que tener cierto mimo en su uso. De momento, me han gustado más las recetas que he probado que llevan un cocinado previo que aquéllas en las que los ingredientes se introducen todos crudos dentro de la olla. Eso implica manchar una sartén además de la olla, de lo que se han debido dar cuenta los fabricantes y ahora ya existe en el mercado alguna slow cooker cuyo recipiente de cerámica puede ir al fuego y luego a la olla lenta, algo que me parece realmente práctico pues manchar un cacharro menos supone ahorro de detergente, agua y tiempo. Y diréis “pues anda, un cacharro más o menos da igual”, vale, uno sí, pero si puedo cocinar cada receta “en una olla” (como rezan muchas recetas de blogs norteamericanos) al final de la semana sí supone un ahorro. Es como en la cesta de compra, según dónde compres puedes ahorrar algún céntimo por artículo y eso, en la compra semanal o mensual, es dinero. Son esos pequeños ahorros con los que las amas de casa llevan sacando adelante a sus familias desde hace generaciones y que la gran mayoría habréis conocido en casa de vuestras madres. Al menos en la mía era así, pues aunque no vivíamos mal, tampoco se ataban los perros con longanizas.

Después de esta diatriba sobre economía doméstica, paso a hablaros de las carrilleras. ¡Madre del Amor Hermoso, qué cosa más rica! Creo que no las vuelvo a cocinar de otra forma y no me refiero al guiso, que está buenísimo pero como la nobleza, el blog obliga, así que habrá que probar otras recetas. No, hablo de la textura de la carne: melosa, tierna, entera, mantecosa. En dos palabras, in presionante, jajaja... Qué razón tienen cuando dicen que la olla lenta es perfecta para cocinar carnes con alto contenido en colágeno y/o gelatina. Que conste que en la olla rápida también quedan muy bien, llevo años cocinándolas en ella y quedan estupendas pero también es verdad que la textura final de la carne no es la misma y ahora me debato entre dos amores, olla lenta/olla rápida. Supongo que al final decidirá el tiempo que tenga o la cantidad que vaya a cocinar, pues en la lenta no me cabe tanta carne como en la rápida.

De momento, os cuento que éstas están para mojar pan en esa potente salsa que concentra toda la sustancia del guiso, así que no os recomiendo darle un hervor para espesarla, mejor utilizad almidón de maíz y por el mismo motivo, ojo con la sal, mejor con moderación. Para mejorar su textura, emulsionadla con unas varillas, yo no lo hice y hubiera quedado mucho mejor.

Podéis utilizar cerveza normal, yo usé una sin gluten porque había comprado varias en cierta ocasión para que las pudiera tomar una persona celiaca y las que sobraron todavía están dando vueltas por la despensa y antes de que se me estropeen las estoy usando para cocinar. Por ese mismo motivo, estas deliciosas carrilleras son mi propuesta de este mes para el proyecto 1+/-100, desperdicio 0

que Marisa, desde su blog Thermofan, promueve para evitar el desperdicio de alimentos y el reciclaje en general.

Si tenéis una slow cooker, no dejéis pasar esta receta. Os va a enamorar.

Venga, a lavarse las manos y a cocinar.

INGREDIENTES:

6 carrilleras de cerdo ibérico, de unos 90-100 gr. cada una, limpias

125 gr. de beicon ahumado cortado en dados pequeños

100 gr. de cebolleta picada en brunoise

100 gr. de zanahoria pelada y cortada en cuñas de 0'5-1 cm. de ancho

330 ml de cerveza sin gluten (he utilizado Mahou 5 Estrellas sin gluten)

100 gr. de paté a las finas hierbas

20 gr. de pasta de tomate concentrado

1/4 tsp de sal de apio

1 tsp de cebollino seco

AOVE

sal

ELABORACIÓN:

Salar ligeramente las carrilleras y marcar a fuego muy fuerte en una sartén con un fondo de aceite de oliva virgen extra. Reservar en un plato.

Dejar que la sartén pierda un poco de temperatura, añadir más aceite de oliva si fuera necesario y agregar el beicon y la cebolleta. Freír a fuego medio-alto hasta que el beicon empiece a dorarse e incorporar la zanahoria. Cocinar cinco minutos y volcar el contenido de la sartén dentro del recipiente de cerámica de la olla lenta, distribuyéndolo de manera uniforme por todo el fondo. Colocar las carrilleras encima de la cama de verduras y dejar de lado. Reservar los jugos que haya soltado la carne.

En la misma sartén, verter la cerveza y hervir a fuego medio durante 2 minutos. Apartar.

Mezclar en un bol la pasta de tomate, el paté y la sal de apio hasta que quede una pasta homogénea. Agregar unas cucharadas de la cerveza caliente, las suficientes para que la mezcla se vuelva líquida y añadir a la sartén con el resto de la cerveza, así como los jugos de las carrilleras. Devolverla al fuego y hervir a fuego medio durante un minuto.

Espolvorear el cebollino por encima de la carne y añadir el contenido de la sartén. Colocar la tapadera de la olla lenta y poner el selector de temperatura en posición MEDIUM.

Cocinar tres horas, dar la vuelta a las piezas de carne y continuar la cocción otras dos horas. Pasado ese tiempo, pinchar con una brocheta el centro de la carrillera más grande, debe entrar con facilidad, si no fuera así, cocinar otros treinta minutos o hasta que estén tiernas.

Para que la salsa quede más homogénea, sacar las carrilleras a una fuente de servicio y emulsionar la salsa con unas varillas (yo no lo hice). Añadir la salsa a la carne y servir enseguida.

A comer.