lunes, 2 de enero de 2023

Flan de brécol

Acabadas las fiestas navideñas, pues para mí los reyes son para los niños y en mi casa no hay, amén de que el barbudo del norte se ha cargado a los magos de oriente (en fin), tratamos de volver a las rutinas diarias, las laborales, las domésticas, las familiares y por supuesto, las alimenticias, que personalmente cada día agradezco más, pues los excesos me “descolocan” y eso que este año hemos estado muy comedidos en todas las casas y ni nos hemos excedido ni ha habido muchas sobras. Pero qué queréis que os diga, ya añoraba, sobre todo, mis ensaladas y sopitas nocturnas y un poco más de verdura al medio día. Así que, habida cuenta que el médico me ha quitado la mitad de ellas y del resto mi pareja sólo come un par de cosas, (bueno, de las que me han prohibido tampoco creáis que mi antiverduras comía de todo, ya me gustaría a mí), me toca estrujarme la mollera para no servirlas de la misma manera. Así que, de esa necesidad y de la aprovechar un resto de brécol cocido que para dos no llegaba, nació este riquísimo, suave y ligero flan, que no acalórico, no os engañéis, que los huevos y la nata no lo hacen bajo en calorías, precisamente, pero que está tan bueno que se come sin sentir.

Y hablando de volver a las rutinas, a ver si vuelvo a coger la de participar mensualmente en el proyecto de Marisa, 1+/100, desperdicio 0,

del que, por pitos o por flautas, llevo ausente un tiempo y al que, como no podía ser de otra forma, va esta receta, pues de no haberme sobrado un poco de brécol cocido, seguramente ni se me hubiera ocurrido hacerla. Una lástima, porque está muy rica (¿lo había dicho ya, verdad?) y ha venido a mi recetario particular para quedarse.

Se hincha mucho en el horno, al sacarlo estará tan inflado que casi parece un bonito soufflé, lástima que enseguida se baje, así que necesitaréis un molde hondo con bastante capacidad para asegurar que no habrá desbordamientos ni disgustos.

Animáos a hacerla. Es sencilla y además perfecta para cocinarla con antelación, pues se consume fría o a temperatura ambiente y aguanta perfectamente en el frigorífico dos días bien tapada con film alimenticio.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.

INGREDIENTES:

200 gr. de ramitos de brécol cocido

200 ml. de nata con un 18% de materia grasa

100 ml. de leche desnatada

4 huevos tamaño L

55 gr. de cebolla

15 gr. de puerro, de la parte blanca

15 ml de AOVE

1/8 tsp, escasa, de pimienta blanca molida

1/4 tsp de tomillo seco

60 gr. de queso emmental rallado

margarina para el molde

*Y además:

Una fuente honda apta para horno de 1'200 litros de capacidad

ELABORACIÓN:

Precalentar el horno a 200º C, con calor arriba y abajo.

Untar generosamente con margarina la fuente elegida. Colocar dentro los ramitos de brécol cocido y dejar de lado.

Picar muy menudas la cebolla y el puerro. Reservar.

Poner el aceite en una sartén y llevar al fuego. Cuando esté caliente, añadir la cebolla, el puerro y un poco de sal y rehogar, tapado y a fuego medio, hasta que las hortalizas estén blandas pero sin que tomen color. Una vez estén hechas, añadir la pimienta blanca molida, cocinar otros dos minutos y apartar del fuego. Dejar templar.

Introducir el contenido de la sartén en el vaso de la batidora de brazo, añadir la mitad de la leche, los huevos y sal al gusto y batir a velocidad baja para no incorporar aire. Agregar el resto de la leche, la nata y el tomillo, remover con una cuchara y rectificar de sal si fuera necesario. Verter sobre el brécol reservado, distribuir por encima y uniformemente el queso emmental e introducir en el horno, colocando la rejilla en la segunda posición empezando por abajo y hornear a 180º C, con calor arriba y abajo durante 40 minutos. Comprobar el punto de cocción con una brocheta.

Sacar del horno y servir templado o a temperatura ambiente.

A comer.