martes, 15 de diciembre de 2020

Paté de níscalos y avellana

La naturaleza es generosa. El ser humano la maltrata pero ella, como una madre amantísima y consentidora, nos malcría regalándonos sus frutos, aunque a veces se enfade y nos niegue sus dones o nos castigue iracunda con toda su fuerza. Pero en este final de otoño excepcionalmente cálido por estos lares, está contenta y lo demuestra con una gran abundancia de níscalos, los cuales, después de varios años de ausencia, parece que han decidido compensarlos y están naciendo como locos. ¡Qué bien, qué ricos! Níscalos con patatas, níscalos con jamón, pollo con níscalos, níscalos a la plancha, crema de níscalos, tarta salada de níscalos... Hasta aquí el párrafo bucólico.

Ahora la realidad sin florituras. Níscalos, níscalos, níscalos. ¡Ya sólo me falta mojarlos en la leche del desayuno! Me salen por los ojos los níscalos. ¡Oh, qué divertido es ir a coger níscalos!, sí claro, cuando los tiene que limpiar otro, que llevo tres semanas limpiando níscalos casi todos los días, no muchos de cada vez, es cierto, pero casi todos los días, ya que como no hay a dónde ir, pues al campo, que es muy sano y no hay nadie y sí, eso es cierto y muy buena opción, pero, por favor ¡vuelve con las manos en los bolsillos!. Ahora mismo, sin ir más lejos, tengo una cajita con un par de kilos en la cochera. En fin.

Así que, como amar es compartir y yo os quiero mucho, aquí vengo con otra receta de níscalos, que espero os guste tanto como nos ha gustado a nosotros, con su sabor picantito y dulce a la vez, con el perfume y el crujiente de la avellana y una textura perfecta tanto para untar en una tostada como para untarlo con unos picos. Se conserva perfectamente una semana en un frasco de cristal en la parte más fría del frigorífico y la avellana se mantiene crujiente hasta el final. Así que, si ya no sabéis qué hacer con los níscalos, os invito a preparar este paté, pues esta muy pero que muy rico.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.

INGREDIENTES:

240 gr. de níscalos

35 gr. de cebolla

35 gr. de puerro, sólo la parte blanca

70 gr. de manzana golden madura

20 ml. de agua

20 ml. de licor de avellana

20 gr. de avellanas peladas crudas

55 gr. de queso blando de untar, tipo Philadelphia, bajo en grasa, a temperatura ambiente

25 gr. de margarina vegetal

1/4 tsp escasa de pimienta blanca molida

sal

ELABORACIÓN:

Lavar bajo el grifo con un hilo de agua y uno a uno los níscalos, frotándolos con un cepillito para eliminar la suciedad y cortar la parte terrosa del pie, si la tuvieren. Ir colocándolos en un escurridor. Una vez limpios y escurridos, cortar en trozos menudos y reservar.

Calentar el horno a 170º C y hornear las avellanas durante 17 minutos, volteándolas un par de veces. Las avellanas estarán listas cuando empiecen a desprender olor a tostado. Sacar las avellanas del horno y frotarlas todavía calientes con un paño de cocina para que se desprenda la piel. Dejar que se enfríen y picar no muy finas. Reservar.

Pelar la cebolla y el puerro y picar ambos en brunoise. Reservar.

Lavar y pelar la manzana, descorazonarla y cortar en dados pequeños. Reservar.

Poner la margarina a calentar en una sartén pequeña y cuando se deshaga, añadir la cebolla, el puerro y sal, tapar y cocinar a fuego bajo hasta que las hortalizas estén blandas y transparentes. Agregar entonces la manzana y la pimienta blanca molida y seguir cocinando hasta que la manzana empiece a ablandarse. Incorporar los níscalos y algo más de sal, subir el fuego y rehogar destapado un par de minutos, añadir el agua, tapar, bajar el fuego y cocinar hasta que los níscalos estén blandos. Incorporar a la sartén el licor de avellana, volver a tapar y cocinar tres minutos más a fuego bajo. Destapar, subir el fuego y cocinar hasta que se haya consumido todo el líquido.

Apartar del fuego y dejar que se temple. Verter en el vaso de la batidora de brazo y triturar con ésta hasta conseguir una pasta fina. Pasar a un bol, añadir el queso de untar y mezclar con un tenedor hasta homogeneizar. Rectificar de sal si procede y añadir las avellanas picadas. Remover, tapar y llevar al frigorífico al menos un par de horas para que se asiente y coja cuerpo.

Servir fresco acompañado de panecillos tostados, regañás o similar.

A comer.

13 comentarios:

  1. Según iba leyendo se me iban abriendo los ojos más cada vez, menudo paté rico te has fabricado, con lo que a mi me gusta, quién lo pillara! Ojalá yo pudiera ir al campo a por níscalos, aquí brillan por su ausencia, hacerlo sería disfrutar dos veces, la primera porque nos encanta ir a buscarlos y la segunda porque también nos encantaría el paté. Es un excelente aperitivo para comenzar una comida o cena estos días, u otros, que tampoco lo vamos a dejar todo para Navidad. Riquísimo en cualquier caso.
    Un beso.

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    1. Hola Lola. El clima acompaña tanto este año que hay gran cantidad de níscalos a pesar de los pocos pinares que hay. Yo no he ido a recogerlos, me los han traído, pero entiendo perfectamente el placer de ir a buscarlos y degustarlos después, por ejemplo en un paté como éste, con el que podemos regalarnos una comida en un día cualquiera, que como bien dices, no lo vamos a dejar todo para navidad, que el resto de los días también tenemos la mala costumbre de comer, jajaja.
      Un beso.

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  2. Hola Isabel, menuda alegría transmites al leerte. Me pasa como a Lola, me has estado dando ganas de irme a buscarlos. Soy de tierra en la que los níscalos (rebollones, para mi zona "pebrassos") son bocado tradicional apreciado. Justo ayer, comí y fueron los primeros porque, al no haber podido salir a comprar, aún no los había visto.
    Tu paté es una delicia para no dejar de untar el pan o comerlo a cucharadas. Sigue disfrutanto.
    Besos y cuidaos.

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    1. Hola Marisa. Veo que casi os estoy creando una necesidad imperiosa de ir a buscar níscalos y si los hay por ahí, muy bien, pero si no, me vais a "odiar", jeje. ¿Sabes? Por esta zona siempre ha habido mucha afición a coger níscalos pero recuerdo que cuando era cría se consideraba una seta basta y de poca calidad. Ahora las tornas han cambiado y es mucho más apreciada.
      El paté está muy rico, sobre todo con regañás, pues el sabor del sésamo combina estupendamente con las setas.
      Cuídate mucho. Un beso.

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  3. Isabel no dejes de hacernos soñar, me he visto ahí, con el cesto en el brazo, como loca por esos campos recogiendo setas, que son mi perdición, no sería yo quien se quejase por tener una caja con 2 kg esperando para zampármelas, Jajajaja..., o para congelar, o meterlas en conserva, en revueltos, en tortillas, con pasta, con carnes, con legumbres, hasta solas me las comería y no me cansaría, Jajajaja..., pero no tengo esa suerte, como no las compre (si las encuentro, que esa es otra) o me las mande mi querida Raquel, no las cato, ni en sueños.
    No veas como me has dejado con este paté, vamos, que ahora mismo si lo tuviera en mi cocina, me untaba un par de rebanadas de pan tostado, y merendaba como una reina.
    Besos y gracias por sacarme la sonrisa.

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    1. Hola Concha. Reconozco que soy muy quejica, si no me quejo, no quedo a gusto, si hay pocas setas, porque hay pocas y si hay muchas, porque hay muchas, la cuestión, como te digo, es quejarme. Y de paso daros guerra un rato, que lo disfruto tanto como otros lo hacen cogiendo setas.
      Dices que no te cansarías de comer níscalos. No se yo, si los estuvieras comiendo casi todos los días durante tres semanas, algo me dice que cambiarías de opinión, aunque también es verdad que en cuanto se acabe la temporada, estaré lamentándome porque ya no hay (otra vez quejándome, jajaja).
      Este paté es, para mí, una de las mejores recetas que he hecho con níscalos. Si me vuelven a traer, pues los dos kilos ya están cocinados de tres formas distintas y ahora mismo enfriándose, volveré a prepararlo, pues nos gustó muchísimo.
      Gracias a ti por sonreír, pues esa era mi intención.
      Un beso.

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  4. Hola, me encantan, aquí también se dan mucho pero yo no sé buscarlos, la verdad. alguna vez me los han regalado y no sabes cómo he disfrutado. Est paté es una maravilla, imagino el sabor que tendrá rico. Un beso!!

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    1. Hola Elisa. Yo he ido muy poquitas veces a buscarlos. Casi todos me los regalan porque la afición a cogerlos no va siempre unida a la afición a comerlos, lo que a mí me viene muy bien, pues no dispongo de tanto tiempo libre como para ir muchas veces a buscarlos. Me alegra que te guste el paté, la verdad que quedó riquísimo.
      Un beso.

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  5. Qué bueno! Le estás dando buena salida a los níscalos, desde luego el paté es para quitarse el sombrero. Riquísmo!!

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    1. Hola Mariam. Con tanto níscalo hay que estrujarse un poco la mollera para no repetir en exceso las recetas, porque por muy ricos que estén, al final te acabas cansado de comerlos de la misma forma. El paté quedó realmente rico y es una manera distinta de prepararlos.
      Un beso.

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  6. Hola Isabel, qué rico paté, me encantan para picotear un poco antes de las comidas, se ve riquísimo!

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    1. Hola Isabel, me equivoque de cuenta, y sale con otro usuario (ups!), bueno lo que dije anteriormente, se ve buenísimo el paté!

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    2. Hola guapa. A mí los patés me gustan sobre todo para cenas informales, pero tampoco les digo que no en otras ocasiones. Me alego de que te haya gustado mi receta.

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