martes, 20 de agosto de 2019

Pastel de arándanos frescos con almendras


Decididamente tengo que comprarme una cámara. Normalmente hago las fotografías a última hora de la tarde, que es cuando tengo un rato libre, pero ahora que los días se van haciendo más cortos empiezo a tener dificultades con la luz. Mi pobre camarita compacta de 6 megapixeles no da más de sí y para su antigüedad hace buenas fotos, pero se me queda corta. Y digo antigüedad porque la susodicha tiene 13 años y eso, en la era digital, es como hablar de la prehistoria. Mi problema es que entiendo de cámaras fotográficas tanto como de gallinas preñadas, que dirían por aquí. Osea, menos que nada y no tengo ni idea de qué debo comprar. Alguien dirá “déjate asesorar por el de la tienda”, sí, vale, hasta ahí llego, pero mi problema es que últimamente tengo la impresión de que los dependientes saben aún menos que yo o al contrario, saben tanto que es como si te hablaran en chino. Y a mí es que me da corte estar preguntando a cada tecnicismo que sueltan “¿y eso qué es?”, para al final tener tanta información (inútil debido a la ignorancia sobre el tema) en la cabeza que hubiera sido mejor no preguntar. ¡Quien pudiera tener en estos casos un amigo entendido al lado al que freír a preguntas hasta casi perder la amistad!. Por desgracia no es mi caso, así que, chungo lo veo...

Y todo este rollo porque la foto del corte no le hace justicia al pastel. Las otras están pasables, pero esa, la verdad, no muestra lo rico que está. La receta está adaptada del libro “Pasteles rápidos y tarta frías” de NGV, del que ya he hablado en otra entrada. Creo que se puede hacer con menos arándanos, con 180 gr. me parece que es suficiente. Es de sabor suave y poco dulce y muy delicado en caliente, así que cuidado al manipularlo. Un consejo: al quitar la base del molde, NO ponerlo a enfriar directamente encima de la rejilla porque como la base del pastel es toda de fruta, empezará a desmoronarse por entre los huecos de la rejilla, que me ha pasado. El que avisa no es traidor.

Venga, a lavarse las manos y a cocinar.



INGREDIENTES:

200 gr. de arándanos frescos

1 tsp. de pasta de vainilla

50 ml. de aceite de girasol

75 gr. de miel

2 huevos talla L

110 gr. de nata para montar (35% de materia grasa)

135 gr. de harina de todo uso

6 gr. de impulsor químico

40 gr. de almendras crudas repeladas (*)

harina y mantequilla para el molde

azúcar glas (optativo)
 

Y además:

un molde desmontable de 20 cm. de diámetro
 

ELABORACIÓN:

NOTA: Los tiempos, temperaturas, fuentes de calor y posición de la bandeja en el horno que se indican, son los que funcionan en mi horno. Como no hay dos hornos iguales (ni siquiera siendo de la misma marca y modelo), cada cual deberá adaptar la forma de cocción a su horno, aunque probablemente las correcciones habrán de ser mínimas.

(*) Si las almendras son sólo peladas, es decir, no tienen la cáscara de madera y conservan la piel interior, lo primero que hay que hacer es repelarlas mediante su escaldado. Para ello, poner un cazo pequeño con agua a hervir. En el momento que arranque el hervor, añadir todas las almendras de golpe, hervir cincuenta segundos, apagar el fuego y sacarlas inmediatamente. Ponerlas sobre papel absorbente y en cuando su temperatura permita la manipulación, pelarlas una a una retorciendo la piel a la vez que se presiona ligeramente. Ir colocando las almendras ya repeladas en una bandeja cubierta con papel absorbente y extendidas para que se sequen bien. Una vez secas, cortarlas en bastoncitos y reservar.

Precalentar el horno a 190º C con calor arriba y abajo.

Enmantequillar y enharinar (retirando el exceso de harina poniéndolo boca abajo y dándole unos golpecitos en la base y costados) el molde elegido.

Lavar los arándanos, escurrir y secar delicadamente con papel de cocina. Retirar los rabitos que pudieran tener. No retirarlos nunca antes de lavarlos para evitar que entre agua en la fruta por el orificio de inserción de los rabillos. Distribuirlos por la base del molde.

Mezclar la harina y el impulsor químico y tamizar. Reservar.

Utilizando unas varillas eléctricas, batir el aceite con la miel e incorporar los huevos poco a poco y ligeramente batidos. Integrar y añadir la pasta de vainilla y la nata sin montar y seguir integrando. Por último, incorporar a cucharadas la mezcla de harina e impulsor tamizada y mezclar hasta conseguir una pasta fina y homogénea. Tapar y dejar reposar a temperatura ambiente 20 minutos.

Distribuir la pasta en el molde donde están arándanos, golpear suavemente la base para que la masa penetre por los huecos existentes entre la fruta y suban las burbujas de aire, repartir por encima las almendras picadas e introducirlo en el horno, colocando la rejilla en la tercera posición empezando por abajo. Bajar la temperatura a 180º C y poner calor sólo por abajo. Hornear 35 minutos o hasta que al pinchar el centro del pastel con una brocheta, ésta salga limpia.

Sacar del horno y colocar sobre una rejilla. Pasados 10 minutos, quitar el aro del molde. Transcurridos otros diez minutos y con mucha delicadeza porque es un bizcocho muy frágil, darle la vuelta, quitar la base del molde y, dándole nuevamente la vuelta, colocar el pastel sobre el plato de presentación. Poner éste nuevamente sobre la rejilla hasta que se enfríe. Cuando esté completamente frío, espolvorear con azúcar glas, si se desea.

A comer.











4 comentarios:

  1. Pues para no hacerle justicia la foto te ha quedado divino. Bien me cogía un buen trozo. Si te sirve de consuelo, yo las hago con el móvil como buenamente puedo, jjj. Es verdad que con la luz natural es como mejor salen. Bss linda y suerte con tu compra!

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    1. No sólo es rico, sino también muy facilón. A mí, cualquier pastel que lleve fruta, me conquista nada más leer la receta y si también es sencillo de hacer, mejor que mejor.
      Harás las fotos con el móvil, pero te lo curras con el paso a paso, que tiene su mérito.
      En invierno, con las pocas horas de luz que hay y los cielos normalmente cubiertos, no sé cómo lo voy a hacer. Eso va a ser peor qe la compra de la cámara.
      Gracias por comentar. Un beso.


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  2. Isabel, todos hemos empezado por ahí. Sólo tienes que ir a ver las primeras recetas de mi blog que dan miedo. Tengo algunas que las debería reciclar, pero pocas veces lo hago, que son muchas ya.
    Si quieres, te doy mi correo y nos escribimos, porque yo, no es que sepa mucho, pero te puedo dar alguna idea si sé qué es lo que quieres más o menos y tu presupuesto, que eso, es otro tema.
    Me parece que has horneado un pastel muy original y no dudo de que estará muy bueno. El corte habla y ahora mismo, me comería un buen trozo.
    Besos y buen fin de semana.
    thermofanblog@gmail.com

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    1. Eres un sol, Marisa. Y agradezco mucho tu ayuda, porque estoy completamente pez.
      Yo también he pensado en cambiar alguna foto, cuando ya las haga más decentes, pero por otro lado son una referencia para ver nuestra evolución y mejoría y con los años, seguro que ver esas primeras fotos, provoca un dulce sentimiento de nostalgia (me he puesto romanticona, a ver si se me pasa, jeje).
      Mañana te escribo, que hoy ya es un poco tarde.
      Un beso.

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