viernes, 30 de agosto de 2019

Tsatsiki


O la odisea del eneldo fresco. Me recorrí todos los supermercados medianos y grandes de la ciudad y no lo tenían en ningún sitio. Fui incluso a una frutería que conozco que tienen artículos un poco más de “delicatessen” que la mayoría y tampoco lo tenían. En las fruterías normales ni me molesté en mirar. No sé si es que el verano no es buena temporada para el eneldo o aquí no tiene tirón y han dejado de comercializarlo, porque yo sí lo he visto en alguna ocasión. El caso es que dí tanta guerra que una compañera de trabajo me lo hizo traer desde Madrid. Más contenta yo con mi eneldo fresco... Por cierto, que el susodicho estaba cultivado en Marruecos; ahí es “ná” el viajecito que se ha hecho.

La receta está adaptada del libro “Cocina griega. 300 recetas tradicionales” del que ya hablé en la entrada del kuneli. El tsatsiki se suele servir acompañado de crudités o pan para comerlo como entrante, de hecho en el libro viene en el apartado “tapas”. Yo prefiero comerlo como salsa para aderezar otros platos. Está de muerte como aliño de un buen tomate, que es para lo que lo utilizo e incluso sobre una rebanada de pan tostado con un par de buenas anchoas en aceite de Santoña. Se me ocurre que tiene que quedar muy bien servido con un pescado blanco cocinado al vapor; tengo que probarlo. Por este motivo lo hago muy espeso y además porque para mi gusto, añadir más yogur resta protagonismo al pepino, pero es una opinión personal.

Es muy importante estrujar al máximo la pulpa de pepino para no licuar la preparación. Aún así, con el paso de la horas el pepino seguirá soltando agua y habrá que remover el tsatsiki para unificar la textura.

Amantes del pepino, ésta es vuestra salsa.

Venga, manos limpias, cuchillo afilado y a cocinar.


INGREDIENTES:

650 gr. de pepino (peso con piel y pepitas) para obtener 170 gr. de pepino rallado y escurrido, aproximadamente

170 gr. de yogur tipo griego, natural y sin azúcar (el mismo peso del pepino rallado y escurrido)

1 diente de ajo pequeño

25 ml. de AOVE

25 ml. de zumo de lima

2 tsp. de hojas picadas de eneldo fresco

sal
 

ELABORACIÓN:

Lavar y pelar el pepino, dejando algunas tiras finas de piel para facilitar su digestión. Cortar a lo largo en dos trozos y quitar las pepitas. Rallarlo con rallador de verduras de orificio fino y disponerlo en un escurridor. Dejar escurrir una hora y media o hasta que se vea que ya no suelta casi líquido.

Pasado el tiempo, estrujar con fuerza la pulpa del pepino para escurrir al máximo el agua. Repetir el proceso hasta que ya casi no suelte líquido. Esto es importante para no aguar posteriormente la salsa.

Pesar la pulpa estrujada y disponer en un cuenco tantos gramos de yogur griego como gramos de pepino. Si el yogur tuviera algo de suero, eliminar éste antes de pesarlo.

Pelar el diente de ajo y quitar el germen si lo tuviera. Partir en cuatro o cinco trozos, estrujarlo con el prensa-ajos y añadirlo al cuenco del yogur. Agregar igualmente el aceite de oliva virgen extra, el zumo de lima y sal. Remover para integrar.

Lavar y secar el eneldo fresco. Picar las hojas con unas tijeras y añadir 2 tsp. de hojas cortadas al cuenco del yogur y remover.

Colocar en un bol el pepino rallado y mezclar con la salsa de yogur. Llevar al frigorífico un mínimo de media hora para unificar sabores y refrescar.

A comer.


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