Una de mis muchas manías
consiste en no mezclar dos productos alimenticios de distintos
fabricantes, es decir, que si tengo un resto de arroz de marca X no
lo mezclo con arroz de marca Y. Es una bobada, lo sé, porque si el
resto es pequeño no se nota la diferencia respecto del alimento cuya
proporción es mayor, pero es que ya me ha pasado de mezclar dos
marcas de macarrones de diferentes fabricantes y después notarse
pues no habían cocido igual. Esa diferencia suele ser mayor cuanto
más elaborado es el alimento, pero aún así, si puedo evitarlo, no
hago esas mezclas, por lo que suelo comprar casi siempre las mismas
marcas.
¿Cuál es el problema
entonces? Pues que a veces no vuelvo a encontrar el mismo producto y
mi despensa se ya llenando poco a poco de restitos que por si solos
no valen para nada. Eso no quiere decir que los tire, noooo, ni mucho
menos, pero en ocasiones se pasan bastante tiempo dando vueltas por
ahí hasta que les encuentro avío.
Así que en una de esas
que me dije “bueno, guapa, ya va siendo hora de que te quites de en
medio algunas sobras, así que estrújate la mollera un poco”, me
puse a revolver y salió un paquetito con un trozo de chocolate de
cobertura (44 gr. para ser más exactos) y le dije “llegó tu hora,
a ver qué hago contigo”. Ese día estaba inspirada y me acordé
que tenía en el frigorífico un resto de leche condensada desnatada casera mareado ya de tantas vueltas que daba por la nevera y
enseguida me vino a la mente una idea para utilizar ambas cosas y así
nacieron estas copas. Ricas, casi viciosas (si gusta la mezcla
chocolate-Cointreau) y sólo aptas para adultos. No salieron nada más
que las dos que se ven en las fotos, pero es que era muy poca
cantidad de ingredientes.
Y como es una receta de
aprovechamiento, pues se va lógicamente a
1+/-100, desperdicio 0
el
espacio que Marisa, de Thermofan.
pone
amablemente cada mes a nuestra disposición para que presentemos
recetas elaboradas para evitar el desperdicio en general y en
particular el de comida.
Me
quedó un resto de preparado para cuajada. A ver en qué lo empleo
ahora...
Venga, a lavarse las
manos y a cocinar.
INGREDIENTES:
45 gr. de chocolate de
cobertura (56% de cacao mínimo)
40 gr. de leche
condensada desnatada casera o industrial
6 gr. de preparado en
polvo para cuajada
200 ml. de leche
desnatada a temperatura ambiente
25 ml. de Cointreau u
otro licor de naranja
ELABORACIÓN:
Rallar con un rallador
fino el chocolate. Reservar.
Apartar en una taza 60
ml. de leche. Calentar en un cazo los 140 ml. restantes junto con la
leche condensada hasta que alcance el hervor, apartar el cazo del
fuego y añadir el chocolate rallado. Dejar reposar un minuto,
remover y volver a poner al fuego, incorporar el Cointreau y llevar a
ebullición, removiendo con unas varillas de vez en cuando.
Mientras, disolver en una
taza la cuajada en la leche reservada. Cuando la mezcla del cazo
empiece a hervir, apartar del fuego y agregar la cuajada disuelta a
través de un colador por si hubieran quedado grumos. Devolver el
cazo al fuego y calentar removiendo hasta que hierva. En el momento
en que arranque el hervor, apartar del fuego y remover enérgica y
constantemente con unas varillas hasta que la mezcla se temple (de
esta forma la cuajada espesa la mezcla sin solidificarla). Distribuir
en dos copas, tapar a piel con papel film, dejar enfriar del todo e
introducir en el frigorífico unas tres horas para que coja cuerpo.
A comer.
Pues ahora que lo dices yo también tengo esa costumbre, no mezclo componentes de la misma marca si puedo evitarlo. Pero luego me gusta comprobar cómo de cada resto salen las mejores recetas de aprovechamiento, las que más ricas quedan si cabe. Esas copas de crema no se hubieran creado si no hubiera habido unos ingredientes pululando por ahí a su antojo. Y mira que ricura hija, que menos mal que solo te han salido dos porque te habrías puesto fina de haber sido más. Y lo contenta que se va a poner Marisa? Es que estas cosas no tienen precio.
ResponderEliminarUn beso.
Hola Lola. Si hasta va a resultar práctico que nos queden restos, después de todo, pues es cierto que si no hubiera sido por ellos, no habría ideado esta receta, me habría limitado a reproducir alguna de las que tengo apuntadas por ahí. En cuanto a la cantidad, fui muy criticada (cariñosamente) por mi pareja, pues le supo a poco. Está mal que yo lo diga, pero están de muerte.
EliminarMe satisface mucho darle una alegría a Marisa, pues se lo curra mucho.
Un beso.
Pues Marisa ayer no se enteró de nada porque estuvo liada escribiendo (estoy intentando participar en un concurso de cuentos y no sé, no sé...) y publicando por Facebook una experiencia del sábado amasando panes. Eso ha provocado que me pierda dos reciclajes publicados por dos buenas amigas. Tú y Nati.
ResponderEliminarMe avergüenzo, pero espero que me perdonéis.
Esa explicación del proceso de búsqueda de restos y de creación posterior de estas copas es la muestra ya inequívoca de que formas parte del equipo. Eso es, nada más. Rebuscar, pensar, encenderse la luz y crear.
Me encanta que con dos ingredientes más el Cointreau hayas conseguido elaborar esta ricura. Me comería una cucharada ahora y no dejaría mucho para terminar la copa. A mí la combinación chocolate y Cointreau me chifla y también con un toque de naranja.
Mil gracias por estar ahí, por formar parte de este proyecto que no sabes tú lo complicado que fue decidir iniciarlo (Antes era Reciclando Sabores) y no veas aquello lo mal que terminó. Gente que no es como pensabas y terminas pasándolo mal.
Un beso y buena semana. Por aquí hoy lluvia y viento después de unos días de casi verano.
Por cierto, no sé si tienes Facebook, pero como soy de ideas rápidas (rápida en todo y no veas lo que agobio al personal) se me ha ocurrido compartir en mi página Thermofan, todas las aportaciones. Ahora mismo, van tus copas.
Eliminarhttps://www.facebook.com/Thermofan/
Hay que ver, Marisa, no paras. No sé cómo haces para tener tiempo para todo.
EliminarNo te preocupes, no hay nada que perdonar, todas visitamos las cocinas ajenas cuando tenemos tiempo. Además tiene que ser algo que hagamos con placer y no como una obligación.
Recuerdo la decepción que se reflejaba en tus entradas cuando fracasó Reciclando Sabores. A veces las circunstancias y/o las personas nos decepcionan, pero hay que mirar hacia adelante y resurgir de las cenizas, como tú has hecho con 1+/- 100, desperdicio 0.
Es a ti a quien yo debo dar las gracias por la oportunidad que nos brindas cada mes de asomarnos a tu blog y dejarte un regalito, porque cada receta que presento a tu proyecto la pienso siempre como un regalo para ti. Y por si no tuviera suficiente que agradecer, ahora las compartes en Facebook, que por cierto no tengo, ni Instragram ni Pinterest, que ni sé cómo funcionan ni tampoco tendría tiempo para atenderlas.
Un beso y feliz semana.
Una verdadera delicia, no hace falta esperar a tener un resto para hacer este postre, me ha encantado!!
ResponderEliminarSí, ciertamente no hace falta tener un resto, pero eso también tiene un peligro...
EliminarMe alegro de que te haya gustado.
Un beso.